Sin pedir permiso

Estimado Capitán,

Me cansan los perdones repetidos saliendo de la boca para acabar con una conciencia que estando limpia, otros ensucian. Como si fuera sencillo escribir la historia propia sin salir de un guion previamente definido, cuando los que amamos las letras nos horrorizamos con las líneas rectas de un discurso ya repetido. En tantas ocasiones, en el resto de vidas, durante años en las mismas partes del planeta. Pedimos perdón continuamente porque nos castigan por no saber pedir permiso.

Pero ¿por qué hay que pedir permiso por escribir una historia que nunca antes ha existido? ¿por qué repetimos losientos por escribir algo nuevo sucediendo, donde no hay malos ni buenos? Donde solo mandan los sentimientos, el tiempo en cada momento y la realidad tan subjetiva que únicamente el protagonista puede ver desde sus ojos. Aún intentando mirar muy a lo lejos, el horizonte siempre estará a la altura de los ojos y la felicidad en aquello que se toca y en aquello que siente -aunque a veces no sea lo mismo y otras por suerte, sí-.

De mi lengua salen perdones pero los silencios me acompañan cada vez que voy a pedir permiso. Porque no creo en las reglas de un juego ya inventado por malas lenguas que castigan y valoran. Que lo único que busco es vivir de otra forma, equivocarme cuantas veces sea posible, pero jamás arrepentirme por andar en caminos no explorados.

Sin nada más que añadir, me despido.

Rebeca

 

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