Haces las cosas bien, pero te equivocas

¿Puedes enseñarme algo en 10 minutos que me sea útil para toda la vida? Yo a ti sí, te voy a contar una historia que espero que algún día te sirva.

Sinceramente no recuerdo si es una fábula, una historia real que no se catalogar en el espacio-tiempo o un cuento que vuela de boca a oreja. A mí me lo contaron hace tiempo en un bar durante una pausa del trabajo. ¡Qué de cosas se aprenden en los bares! Benditos bares, como diría Coca Cola.

Ahí va:

Guerra. Por tierra y aire. Nos encontramos en uno de los dos bandos. De todos los aviones que enviaba este bando solo volvían un tercio. Ingenieros, altos cargos del ejército, gobernantes… todos se preguntaban qué estaba ocurriendo y cómo se podría evitar que destruyeran 2/3 de sus aviones. Había que hacer algo. Examinaron los aviones que volvían, sus heridas de guerra. Un ala rota, un boquete en la parte trasera… diferentes rozaduras, golpes, agujeros… pero todos los aviones tenían algo en común, la parte más afectada siempre en todos ellos era su parte izquierda. Descubrieron su rasgo común, todo su costado izquierdo. Su solución fue reforzar la parte que volvía más afectada, la izquierda, en todos los nuevos aviones que construyeron.

Perfecto. Seguro que ganamos la guerra, pensaron. Enviaron más aviones y al cabo de los días se dieron cuenta que seguían volviendo 1/3 de los que enviaban. ¿Cómo es posible? Nadie entendía nada. Se gritaban entre ellos. Manos a la cabeza.

Ante tal caos, uno de los ingenieros dijo que se habían equivocado al reforzar la zona. ¿No os dais cuenta que todos los aviones que vuelven son los que han sido atacados por el lado izquierdo, por tanto son duros de destruir en ese costado, mientras que a los que se les ataca en otros puntos no vuelven?

Habían estado trabajando los puntos donde los aviones ya eran más fuertes y no donde eran más vulnerables ante el enemigo. Y, efectivamente, al cambiar su estrategia ganaron la guerra.

Una bonita historia, ¿verdad? Aunque una guerra no tiene nada de bonita.

Esto me enseñó 2 cosas:

  1. Solemos mirar lo que tenemos frente a nuestros ojos sin tener en cuenta aquello que no vemos. Hay que intentar buscar la máxima información y valorar otras opciones, para tomar las mejores decisiones. Entonces sí que ganaremos nuestras guerras.
  2. Muchas veces nos centramos en reforzar nuestros puntos fuertes y olvidamos que debemos trabajar los puntos débiles.

 

“Lo esencial es invisible a los ojos” El Principito.

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