Activa los sentidos

Recuerdo ser niña e ir por los pasillos de una tienda de artículos de regalos, me iba parando cada tres pasos para coger uno de los miles de artículos que había, me giraba y decía: mira mamá, este me gusta. ¡Eso no se toca! – me reprendía.

Aunque han pasado dos décadas, me sigue encantado tocar, oler, sentir… aquello que voy a comprar, porque en un mundo capitalista y saturado de miles de opciones, las marcas deben ser algo más que simples vendedoras de cosas que en su mayoría no necesitamos.

 

Oscar Wilde decía que vivimos en una época en la cual las cosas innecesarias son nuestra única necesidad.

 

Por eso es necesario que las empresas no trabajen solamente por un buen diseño funcional del artículo, sino que transmita aquellos valores con los que su target se sienta más identificado. Las experiencias multisensoriales son un punto de aprendizaje muy necesario para que las marcas no sólo lleguen a su público, sino que se anclen en la memoria y sean parte de la decisión de compra.

El aprendizaje multisensorial en niños y niñas es necesario para que lo que se quiere transmitir perdure en el tiempo, un claro ejemplo son los libros que acompañan con dibujos la lectura, aquellos que incorporan texturas o música. Lo multisensorial es aquello que nos llega al mismo tiempo desde diferentes sentidos y al activar varios de ellos simultáneamente podemos adquirir el conocimiento más rápido.

En los años 80 surge la comida vanguardista y se consolida en los 90, pretende revolucionar la cocina transformando el placer de comer en un reto constante para los sentidos. Porque ya no nos sorprende ir a un restaurante y encontrar un buen cocido o una buena tortilla española, sin embargo, queremos probar mezclas insólitas y nos sorprenden los platos en los que no solamente importa el sabor, también queremos que sean visualmente bonitos. Seguimos teniendo las mismas necesidades, pero con la infinidad de maneras que hay para cubrirlas, buscamos opciones que nos sorprendan y nos hagan partícipes de su historia.

No nos vale únicamente con tener o ver algo, queremos sentirlo. ¿Por qué ver las obras de un pintor cuando podemos vivirlas? Ya existen museos o exposiciones que recrean la música, las obras, los olores de su arte y está claro que vivir la historia de sus expresiones artísticas es la mejor forma de anclarse en nuestra memoria.

Las marcas lo saben y, por ello, nos ofrecen pequeños bocados de nuevos productos en los pasillos de los supermercados, nos invitan a conducir y sentir el coche que nos gusta, que nos llevemos diminutos frascos de nuestros perfumes favoritos… nos hacen sentir, pero lo más importante es que nos hacen comprar y que la experiencia de compra sea fantástica.

Marcas que saben hacerlo

#Mediterráneamente, Estrella Damm nos hace partícipes de sus historias cada verano. Nos hace sentir que los pequeños momentos, aquellos que son los mejores, siempre irán acompañados de una cerveza. De una estrella.

Todos los spots de Estrella Damm

LG puso a prueba el efecto 3D de sus televisores incorporándolos en despachos como si fueran ventanas y creando atmósferas apocalípticas en mitad de entrevistas de trabajo.

Ford lanzó una campaña con coches de segunda mano con olor a nuevo.

¿Un café gratis a cambio de un bostezo? Lo hizo la marca de café Douwe Egberts en un aeropuerto.

Como te imaginarás estas marcas han conseguido hacerse virales al explotar el marketing sensorial de una forma tan original. Sinceramente se lo merecen.

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